La tecnología llegó para transformar nuestras vidas; permitiendo a nuestra existencia individual y colectiva un alcance y trascendencia incomparable con otros momentos históricos. Gracias a los teléfonos inteligentes y otras innovaciones, tenemos, literalmente, en la punta de nuestros dedos una cantidad de información y herramientas ilimitadas.
A pesar de las maravillas que ha ocasionado la innovación en nuestra vida cotidiana, ha simplificado la vida a tal grado que muchos de nosotros nos hemos vuelto totalmente dependientes de los gadgets y aplicaciones… ¿te acuerdas cuando tenías que aprenderte toda tu agenda telefónica? ¿cuántos teléfonos te sabes ahora?
La tecnología ha cambiado hasta nuestra manera de salir a comer; cada vez es más fácil pedir a domicilio evitando la interacción con otras personas, tiempos de traslado y de movimiento, lo que es realmente genial, hasta cierto punto, siempre y cuando no olvidemos que la tecnología no es nuestra vida, sino un medio para vivirla.
Actívate poco a poco, es importante para tu bienestar que ejercites tu cerebro y tu cuerpo de diferentes maneras. Memoriza teléfonos, sal sin tu gps, camina alrededor de la cuadra. Usa la tecnología para desarrollar tu cerebro y tus habilidades: aprender un idioma, jugar un juego de memoria o agilidad mental, agendar actividades que te hagan sentir vivo.
Solo necesitas dar el primer paso, un día a la vez, un pequeño ajuste a tu rutina que te active. Recuerda, ¡estar activo es estar vivo!
