¿A quién no le gustan los tulipanes? Esta hermosa flor, tan bella como difícil de cultivar, la podemos encontrar en decenas de colores y tonalidades diferentes. Cada uno de sus colores de arcoíris cuenta con un significado diferente, pero el tulipán en general representa el amor, la inocencia, la pureza, la paz, la verdad, la lealtad, la confianza y la tranquilidad… Y esconde una historia de origen hermosa y trágica.
Originaria de los países asiáticos, el tulipán fue descubierto por un embajador europeo que quedó fascinado por su belleza, así que comenzó a preguntar a los campesinos locales por su nombre. Al intentar describirles la forma de la flor para conocer su nombre, describía su forma, que los locales confundieron con un turbante, por lo que respondieron que se llamaba “Thoulypen”, término que en su lengua significa turbante.
Cuando el embajador llevó la hermosa flor a occidente, la presentó como Tulipán, dándole el nombre que conocemos hasta nuestros días.
Si bien el tulipán crece de muchos colores, es el color rojo el más emblemático debido a su leyenda:
Farhad era un apuesto príncipe de oriente, que se enamoró perdidamente de la doncella Shirim. Su amor despertó celos entre los cortesanos, especialmente de una mujer envidiosa y malvada. La mujer, llena de envidia, mandó matar a Shirim.
Cuando Farhad acude a visitarla, se encuentra con el cuerpo sangrante de Shirim, que murió apuñalada con una daga. Impotente y loco de dolor, Farhad tomó a Shirim en brazos y huyó a caballo hasta un campo de tulipanes, que antes eran completamente blancos. Una vez ahí, se quitó la vida para que su alma descansara con la de Shirim eternamente. La sangre manó de ambos amantes y regó las flores, tiñéndolas de rojo, color que conservarían para la posteridad.
Por eso, regalar un tulipán a alguien, especialmente si es rojo, no es un gesto menor, sino que se encuentra lleno de simbolismo y una promesa de amor eterno que trascienda la vida y la muerte. ¿Te han regalado o has regalado esta bellísima flor?
